Ayer fui con mi esposa al Tavelli de Providencia con Suecia, donde antes hubo un Café Santos.

En un comienzo, me llamó la atención que hubiese un área de fumadores tan pequeña en la entrada del local, pero luego ví que en el interior hay otra, al lado de la zona de no fumadores. Que diablos, obligados a buscar una mesa que estuviera lejos de ambas áreas de no fumadores y también lejos de otra puerta abierta de par en par por donde se escuchaba el ruido del tráfico.

La atención era escasa, pues habían 2 personas atendiendo las mesas (más de 20), y claramente quedaban cortos. También parecía que no tenían mucha práctica en el uso de los sistemas computacionales para el ingreso de pedido y emisión de vales, pues se les veía casi hipnotizados mientras lo operaban (no estaban atentos al cliente).

Optamos por la Once Tavelli, pues comprendía un sandwich, pastel o torta y té o café (más que suficiente para una once ligera). Había solo dos opciones de torta (habiendo muchas en vitrina), Mousse de Yoghurt o Panqueque Naranja. Ambos optamos por la torta de Panqueque Naranja. Después de un rato, nos informaron que desafortunadamente quedaba solo un trozo. Ante eso, nos ofrecieron torta Pompadour, la que aceptamos. Craso error. La torta Pompadour llegó atropellada en el plato (me hubiera gustado tomarle una foto).

Después de terminar de consumir el resto de la once, sin mayores contratiempos, costó bastante que nos atendieran para poder pedir la cuenta. Luego nos trajeron una cuenta que correspondía a otra mesa. Finalmente pudimos pagar e irnos (para nunca volver).