consumidor


¿Se imaginan que un banco les pidiese que le regalaran dinero? Y que luego, cuando Uds. necesite se los preste y deban pagárselo.

Exactamente eso es lo que piden los bancos de sangre cuando solicitan donantes voluntarios, tener más sangre disponible para prestar a los pacientes que la necesitan. Y luego exigir el pago en dinero o la reposición de la sangre con nuevos donantes. Es decir, que podrían terminar cobrándome por algo que alguien les regaló.

Supongamos que Ud. es altruista y cree que si los bancos de sangre tienen más sangre se puede ayudar a más gente, y que regularmente va a donar sangre. Imagine entonces que hace un mes donó sangre en forma voluntaria y que justo ahora, un pariente cercano o amigo es hospitalizado y requiere de donantes de sangre. Mientras no pase otro mes más, no podrá donar sangre para esa persona que realmente le importa y la necesita. ¿No se sentiría frustrado?

Distinto es el modelo de la donación de órganos, en el que uno se puede preinscribir para donar y luego el receptor no debe pagar por el órgano, sino que la operación para trasplantarlo.

Desde que me incorporé al mundo laboral, hace unos 12 años, siempre nos hemos visto enfrentados al mismo problema. Llega la hora de almuerzo y nos empezamos a mirar las caras, proponer lugares, descartar otros tantos, tolerar a los mañosos, mirar por la ventana para ver si está lloviendo, todo esto para finalmente poder salir a almorzar.

Muchas veces el tomar la decisión fue un proceso bastante complejo, más aún si la cantidad de comensales era mayor a cuatro. Y otras muchas veces, el destino fue cambiado durante la caminata al lugar original, o bien al comprobar que no quedaban mesas disponibles.

Para resolver este problema, primero en modo de broma y luego más en serio, junto a los compañeros de trabajo actuales ideamos un algoritmo para decidir donde almorzábamos:

Algoritmo de Almuerzo

Algoritmo de Almuerzo

Por un par de semanas funcionó sin problemas. Incluso algunas veces servía para poder oponerse a la opción predeterminada. Pero luego nos dimos cuenta que la selección diaria empezaba a volverse rutinaria y que, de no haber lluvia, nuestro universo de locales de almuerzo se reducía a 6 (5 de Lunes a Viernes y uno más a fin de mes).

Esto planteó el desafío de un nuevo algoritmo, que permitiese tener más variedad de lugares. Luego se agregó como requerimiento que se pudiese poner una nota a cada lugar y que se llevara registro de la cantidad de veces que habíamos asistido a cada uno.

El modelo preliminar resultante fue bastante más complejo que el anterior. Dependiendo del puntaje de cada lugar, se llenaban lugares en una suerte de ruleta, la cual luego era revuelta. Aleatoriamente se elegía uno de los lugares de la ruleta y se procedía a lanzar la moneda.

El lanzamiento de moneda fue un detalle algo sádico que permitió incorporar el número de visitas en el algoritmo. Por cada visita que hubiésemos hecho al lugar preseleccionado, se lanzaba una moneda. Si salía cara, se volvía a lanzar. Si salía sello, se descartaba el lugar preseleccionado y se volvía a la ruleta. Luego, si un lugar había sido visitado 5 veces, debían salir 5 caras seguidas para que pasara de preseleccionado a seleccionado. Claramente si un lugar no había sido visitado nunca y era preseleccionado, automáticamente pasaba a seleccionado.

Luego, dado que se usa la nota de cada lugar para determinar la cantidad de veces que se repite en la ruleta, la probabilidad de preseleccionar un lugar es:

Probabilidad de Preselección

Probabilidad de Preselección

Y la probabilidad de selección de un preseleccionado es:

Probabilidad de Selección

Probabilidad de Selección

De esta forma, en general se privilegian los lugares mejor evaluados, pero evita que salga siempre el mismo al que vamos siempre, con lo que debería quedar un poco más parejo.

Comentarios, críticas, observaciones, oportunidades de mejora, todos son bien recibidos.

Para comenzar, debo decir que mis expectativas eran altas. El tema ya no es tan nuevo, hay mucho trabajo realizado en Internet, libros escritos, herramientas y gente que se ha adentrado en la materia. Desgraciadamente mis altas expectativas no fueron del todo satisfechas, creo que había más revuelo que contenido. Pero desde la perspectiva de que era necesario que existiese algún referente local, está bien. Es un buen punto de partida, porque permitió, entre otras cosas, tomarle el peso al arrastre que tiene el tema, a la necesidad de saber que tienen muchos, y a tener una pequeña vitrina donde poder aspirar a mostrar sus trabajos.

Hilando más fino, creo que la organización en general estuvo bien. El punto negro fue la falla de la videoconferencia con Sheila Pontis, quien se notó que tenía la mejor disposición del mundo, y por lo mismo duele más que las fallas técnicas locales (previsibles) frustraran su participación. El coffee break de 45 minutos para tratar de corregir el problemano fue suficiente. Y tener problemas de ancho de banda, cuando estás en la casa matriz de Movistar, se ve peor.

Me quedo con la sensación de que mucha de la gente que fue al evento esperaba que le dijeran el como hacer visualización de datos. Si esa era su expectativa, creo que se quedaron con las ganas.

Curiosamente, cuando vi el programa, pensé que la charla que menos me interesaría sería la de Paulo Saavedra, pues hablaría de los esfuerzos del gobierno para estandarizar la web de servicios. Y finalmente, sin sentir que directamente fuese sobre visualización de datos/información, fue la charla que más disfruté. Entre su capacidad de entregar su charla en forma amena y presentar un desarrollo de un tema en forma coherente, y con resultados concretos, fue el que más brilló.

Respecto de los otros charlistas, Christián Oyarzún pudo haber mostrado su proyecto Fault en 5 minutos y haberse retirado. En cambio, tuvimos que soportar su volada y en los últimos 5 minutos presentó Fault. Rodrigo Duarte le puso empeño, pero sentí que estaba mostrando un proyecto comercial y que respondió desde esa perspectiva las preguntas que buscaban a un evangelista de la visualización de datos.

Destacaron algunos integrantes del público que hacían preguntas de 3 minutos, donde los primeros 2 minutos y medio eran autoreferencia y el remanente era una pregunta casi retórica.

Dignos de destacar en la mesa redonda fueron Herbert Spencer, que nos trajo el fuego de Fry, y Mario Saavedra que habló desde la experiencia concreta y con mucha sensatez (y con un par de zapatillas con personalidad propia).

Espero ansioso la próxima iteración de Big Bang Data porque sé que será mejor. Era necesario tener una primera instancia para poder empezar a iterar y mejorar. Se ha cumplido con ser la primera instancia, esperamos que de ahora en adelante todo mejore.

#BigBangData #bbd10

Cuando el servicio telefónico se ve interrumpido, es decir, no podemos realizar llamadas o recibirlas, le exigimos un descuento por los días sin servicio a la compañía que lo presta.

Cuando la navegación por internet se realiza a velocidades muy inferiores a la contratada, incluso para tráfico nacional, y en distintos horarios, reclamamos a la compañía que presta el servicio y exigimos un descuento o compensación por el servicio degradado que tuvimos.

Cuando se corta la luz en forma no programada más de cierta cantidad de veces en un período de tiempo específico, la compañía que presta el servicio debe, por ley, compensar a los clientes.

¿Se imaginan, si en vez de cualquier tipo de compensación, recibiésemos el mensaje: “el servicio está interrumpido o degradado, disculpe las molestias”? Pues es exactamente eso lo que hace Metro cuando hay demoras en los trenes, detenciones imprevistas en los túneles, atochamientos en los andenes o estaciones, o cualquier otra interrumpción o degradación de su servicio. ¿Y qué compensación recibimos los usuarios, los clientes, los que pagamos por un servicio? Nada, aparte de la molestia que provoca estar pagando cada vez más por un servicio que cuando debiera compensarnos solo nos dice sorry.

Parafraseando al conocido grupo irlandés U2, creo que las actuales condiciones en que opera el metro de Santiago, son un accidente esperando ocurrir. La cantidad de personas que transporta en las horas punta, provoca:

  • Tumultos para abordar el tren, los que muchas veces colapsan la capacidad del andén, con lo que se pone en riesgo la seguridad de la gente al quedar muchas veces muy cerca de la vía.
  • Vagones repletos, lo que favorece la delincuencia y aumenta el riesgo de pérdida de vidas en caso de un accidente o un incendio.
  • Nuevamente tumultos para abandonar el vagón, sobre todo cuando se llega a una estación de combinación como Tobalaba o Los Héroes, con lo que nuevamente se satura la capacidad del andén y se ponen en peligro a los pasajeros.

Hace algún tiempo, recuerdo que se instaló en varios carros del metro, un aparato color anaranjado que tiraba aire. Más o menos tibio, pero tiraba aire. Hoy, dichos aparatos no funcionan. Y si a eso le sumas que alcanzamos la capacidad proyectada por metro como máxima de seis personas por metro cuadrado (¿existirá alguna normativa de seguridad al respecto?) el resultado final es sentirse una verdadera sardina enlatada. Y una sardina cocinándose en sus propios jugos, por lo de la falta de aire acondicionado y el hacinamiento. Honestamente, me hizo recordar escenas de la película La Lista de Schindler, cuando el protagonista pide que rieguen con agua los vagones de tren donde transportaban prisioneros judíos. Triste recuerdo y triste realidad.

¿Quieres vender poleras, tazones, chapitas y similares por Internet? ¿Pero no tienes dinero? ¿No sabes nada de comercio electrónico? ¿Los términos hosting, housing, hacking, gestión, costos, materias primas y similares te dan jaqueca? ¡No te preocupes! Existen sitios que están dispuestos a vender tus ideas. Diseña un logo para una polera, un mensaje chistoso para un tazón o incluso aquella novela que siempre quisiste publicar y estás listo para empezar a vender.

En mi caso particular, descubrí a Café Press, sitio que ofrece todo lo que indico y algunas otras cosas más. Cualquiera de los productos que puedes vender tiene un precio base con el que cubren sus gastos de materiales, operación y les genera algún tipo de utilidad. Lo que tú decidas cobrar sobre ese precio base, es ganancia para tí.

Para probarlo me tomó cosa de unos 30 minutos el generar estos tres productos que vivían solo en mi imaginación, y que ahora vendo en mi tienda.

Simplemente rol Yo juego rol

Mi intención inicial era reclamar por lo que me ocurrió hoy en la mañana.

Al llegar a la boletería de la estación Los Leones, pude ver que tenían tarjetas BIP. Hice la fila y pedí dos. Me indicaron que solo estaban vendiendo de a una porque les habían llegado muy pocas. Esta respuesta me pareció mal por muchas razones: soy un cliente queriendo comprar y me niegan la venta, mañana parte el Transantiago y las dichosas tarjetas de pago son necesarias y no era una cantidad que pudiera hacer pensar en un mal uso. Molesto, no compré ninguna.

Durante la mañana quise hacer el reclamo usando el formulario de contacto que está disponible en la página web de Metro, y me encontré con esto:

Formulario Metro

En este formulario, es obligatorio llenar todos los campos. ¿Por qué necesitan saber mi dirección, por ejemplo, para poder hacer un comentario? ¿No puedo reclamar si no tengo teléfono?

Dado que no me pedían ingresar datos fidedignos, completé con información incorrecta los campos más sensibles, y al seleccionar el botón enviar, me aparece esta ventanita de confirmación:

Regales sus derechos

¿Qué les parece? Por favor fíjense en “… los datos podrán ser utilizados, entre otros fines, para …” y en “… recibir información publicitaria …“. Y obviamente, si no aceptas esta autorización tipo cheque en blanco, no puedes ingresar tu reclamo. Es por eso que utilizo este medio para poder ser escuchado (y leído).

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