Es cierto, en la esquina de Eliodoro Yáñez con Marchant Pereira hay un semáforo peatonal animado. Y lo filmé, pero con el celular, por eso la mala calidad.

No es la primera vez que me toca observarlo, pero hoy me hastió lo suficiente como para escribir.

Quizás recuerden hace unos 8 o 9 años atrás, que estuvo de moda el tema de los Alguaciles. Era un grupo de civiles amigos de Carabineros de Chile. Y esa amistad se traducía, según recuerdo, en pagar una suscripción a una revista institucional, a cambio de lo cual se recibía una credencial que podía ser mostrada, discretamente, cuando uno fuese detenido por un carabinero. Nadie lo aseguraba, pero se supone que el presentar dicha credencial podía suavizar la reacción del carabinero ante alguna eventual falta a las leyes del tránsito. El tema se destapó, se hizo público, y apareció gente de alto cargo en Carabineros diciendo que lo iban a investigar, pues no podía operar algo así. Aparentemente el tema se acabó ahí. Aparentemente.

En un costado del Ministerio de Relaciones Exteriores, la cara de nuestro gobierno al mundo, específicamente en la calle Bombero Salas, existe una señal de tránsito de no estacionar ni detenerse al costado del ministerio. Es normal que esta señal se ignore, aunque sea una calle estrecha y en la vereda opuesta se estacionen vehículos policiales. Lo que es curioso y llama la atención es que muchos de los vehículos que se estacionan al lado del ministerio tienen, curiosamente, una revista de Carabineros de Chile en el asiento del copiloto. ¿Será esa una forma de que no les cursen la infracción que se merecen por ignorar una señal de no estacionar ni detenerse? ¿Qué creen ustedes?

Salió de sorpresa. Soledad recibió el llamado de Alejandra el mismo día en la mañana. Preguntaba si teníamos que hacer algo en la tarde, porque tenía entradas para el segundo recital de Ennio Morricone. Le dijimos que nos encantaría ir.

Durante la tarde me enteré que tendría que usar chaqueta y corbata, y todavía hacía algo de calor. Pero accedí, todo sea por la buena música.

Cuando llegamos la fila tenía unas tres cuadras de largo y crecía más a cada minuto. Alejandra y Marcelo venían en auto desde Viña del Mar y finalmente nos alcanzaron en la entrada al recinto, cuando la fila ya había avanzado mucho.

Los asientos de la galería eran unos andamios, pero el espectáculo valió la pena. Nos supo transportar a lugares y tiempos lejanos. Llenó el ambiente de magia. El público supo agradecerlo y ovacionó de pie y por largos minutos a Morricone. Fue un gran espectáculo.

Segundo Concierto de Ennio Morricone, antes de comenzar

Sole y Juanjo en la galera

Segundo Concierto de Ennio Morricone, en el intermedio

Así es, nuevo destino en el horizonte.

En Mayo de este año partiremos a Boston por once días, en los cuales esperamos caminar mucho por la ciudad, conocer lugares históricos, museos, bibliotecas, universidades (Harvard y MIT), comprar algunos libros y en general disfrutar la experiencia de conocer un lugar nuevo.

Si alguien tiene alguna recomendación o consejo, será bienvenido.

Un par de sueños extraños que tuve a mediados de Febrero:

Sueño 1:

Estaba en una casa, la cual no recuerdo, pero en ese momento parecía ser la casa familiar, y aparentemente podía ver cosas que ocurrían más allá de mi campo visual.

Primero veo que mi madre deja en el marco de una ventana cerrada una vasija en la que hay una sustancia tóxica volátil para matarme. De alguna forma me doy cuenta y lo elimino.

Luego veo que mi madre deja otra vasija en el mismo lugar, con una sustancia distinta pero con el mismo fin, matarme.

Me decido a subir las escaleras para ir a confrontarla acerca de porque me quiere matar y despierto.

Sueño 2:

Estoy paseando por un barrio, buscando una casa para comprar, pero el barrio es muy pequeño, las casas son pequeñas, y están situadas en una pequeña loma (en perspectiva parecían pequeños mausoleos sobre un túmulo). Dentro del sueño todo me parecía normal. Algunas de las casas se ven interesantes y le digo a la vendedora que me interesa ver hasta qué monto me puede prestar el banco para poder elegir entre las casas que estén a mi alcance. Me pide que la acompañe y empezamos a caminar varias cuadras. En eso, veo que más adelante, dos delincuentes están tratando de robarle el maletín a otro de los compradores de casa y sospecho que me llevan a ese lugar para robarme también. Me doy media vuelta y empiezo a correr hasta llegar a la esquina donde estaba viendo las casas y justo diviso a un par de carabineros a los que, mientras corro, por medio de señas les hago entender que allá atrás están robando. Los carabineros van al lugar y detienen a los delincuentes. Despierto.

Hace un par de días tuve otro sueño:

Sueño 3:

Con mi esposa llegamos a China de vacaciones. Paseamos por sus calles, que no se ven tan concurridas como esperábamos. Pasamos a un restaurant a ver la carta, luego nos ponemos de pie y nos vamos, pues creo haber recordado que teníamos una reserva en otro local. Caminamos un poco para llegar al otro restaurant y nos cuesta darnos cuenta por que lado se entra. Nos reciben amablemente y les indico que teníamos reserva. Nos llevan a la mesa y está servida (los platos se ven bonitos y humeantes), pero nos dicen que la reserva es para siete personas y que debemos pagar por adelantado. Eso me complica pues somos dos y no se si nos alcance el dinero que andamos trayendo. Despierto.

Si alguien quiere atreverse a dar una interpretación a alguno de ellos yo no tengo problemas.

He estado algo desaparecido de estos lados, lo admito.

Han pasado muchas cosas desde Julio del año pasado, algunas buenas, otras no tanto, pero he vuelto.

A todos los habitantes de El Salvador, y a todos los que nacieron ahí, y a los que tienen familiares ahí, y a los que simplemente les gusta ese país, les pido disculpas por la horrorosa falta al protocolo que acabo de presenciar. En la Plaza de la Constitución, ubicada frente al palacio presidencial (La Moneda) ondeaban algunas banderas chilenas y otras salvadoreñas, pero el detalle era que algunas de las banderas salvadoreñas ¡estaban puestas al revés! con el escudo invertido. Al encargado de protocolo no se le puede ir un detalle así. Por eso, a nombre propio, les pido disculpas, pues al menos yo, no quise ofenderles.

Si hubiese andado con la cámara digital, habría capturado este momento para la posteridad, pero andaba solo con el celular.

PlazaDeLaConstitucion

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente”

Así parte el Poema XV de Pablo Neruda. La verdad es que nunca me gustó la poesía de Neruda. Prefiero a ojos cerrados a Vicente Huidobro. Pero este post no trata de mis preferencias, sino que de hacer un ejercicio lúdico literario comunitario.

Muchas veces he imaginado diversas terminaciones alternativas para esa frase “Me gusta cuando callas porque…”:

  • es como si no estuvieras
  • hablas muchas leseras
  • me olvido de tí
  • estoy viendo tele

Así que los invito, queridos contertulios, a que ejerzan su capacidad creativa y dejen su aporte. Cómo terminarían la frase “Me gustas cuando callas porque…”.

El viaje en remís fue bastante agradable. El conductor no habló en gran parte del trayecto, y lo hizo en su justa medida hasta que nos entusiasmamos conversando, entre otras cosas de las diferencias en los precios de los combustibles. Así, casi sin darnos cuenta, llegamos a la dirección indicada. No se veía ningún letrero o cartel que acusara la existencia de un hostel, pero pensamos que estaba dentro de lo probable. Sacamos las mochilas del remís y este se alejó.

Se notaba que era una puerta que daba a una escalera al segundo piso, eso era casi obvio pues en el primer piso había una verdulería. Tocamos el timbre, y después de un rato aparece una muchacha de pelo claro, la cual con acento norteamericano nos dice que esta es una casa de familia. Confundidos, recorrimos una cuadra hacia arriba y otra hacia abajo, preguntando a quien veíamos por el dichoso hostel, y nadie parecía recordarlo (esto ya sonaba a Dimensión Desconocida). Como no teníamos pesos argentinos recurrimos a un cibercafé donde nos cambiaron un dólar, lo que nos permitió navegar y corroborar la dirección y el número telefónico del hostel. Y luego llamar por teléfono al hostel y terminar hablando con la misma muchacha quien me informó que hacía un par de semanas que el hostel ya no existía (definitivamente esto era Dimensión Desconocida).

Dado que no apareció Marcelo Tinelli desde dentro de la verdulería diciendo que esto era una joda para VideoMatch, tuvimos que asumir la realidad. El hostel donde reservamos había dejado de existir y ni siquiera habían tenido la deferencia de informarnos el acontecimiento. Afortunadamente Sole tenía los datos de otro hostel cercano, así que partimos, mochila al hombro, en busca de un lugar donde dormir.

El hostel donde llegamos se llama Casa Fitz Roy y tiene un ambiente bien cosmopolita. El encargado (no se si era el dueño) nos dijo que estaba todo copado, pues el fin de semana tocaba Roger Waters en Buenos Aires, pero nos dijo que estábamos de suerte, pues le habían cancelado un par de reservas en una pieza compartida justo para esa noche. No me hacía mucha gracia lo de pieza compartida, pero para poder dedicarnos a buscar otro lugar para el resto de los días, necesitábamos tener un lugar fijo al menos para esa noche, así que aceptamos, dejamos nuestro equipaje confiados en los buenos modales de los otros pasajeros y partimos al centro a cambiar dólares y a almorzar.

Aprovechando que éramos nosotros nuestros propios agentes de viajes, elegimos partir de Santiago a las 6:15 AM (sí, AM), y volver de Buenos Aires a las 20:45, de modo que pudiésemos aprovechar al máximo los días de llegada y partida, cosa que normalmente no siempre sucede cuando usas servicios de agencias.

Llamamos el día anterior a la partida, bien temprano, a un servicio de transporte de pasajeros (transfer), el cual ofrecía pasarnos a buscar a las 3 AM (sí, 3 AM). Declinamos gentilmente la oferta, y gracias a un par de mentirijillas blancas, logramos que otra empresa de transfer nos pasara a buscar a las 4 AM.

El despertador puesto para que sonara a las 3 AM del día siguiente, y eran pasadas las 11 y todavía armando maletas (mochilas más bien). En fin, dormimos poco, nos levantamos muertos de sueño, el transfer llegó a tiempo y relajadamente llegamos al aeropuerto e hicimos todos los trámites previos a abordar.

El viaje estuvo bien, aunque a Sole le llamó la atención que demorase tanto en aterrizar. Más tarde nos enteraríamos que hacía un par de días, durante una tormenta, un rayo había caído en el radar del aeropuerto argentino. Esa era la razón de la demora en aterrizar, habían ampliado los tiempos entre uno y otro despegue y aterrizaje para poder garantizar la seguridad.

No nos costó nada elegir una empresa de remís (radio taxi) y partimos rumbo a Buenos Aires bajo un cielo nublado que amenazaba.