Estoy gratamente impresionado con el juego. No es la típica máquina de moler carne que va destruyendo enemigos como si tuviese sueldo variable. Es un juego en que tu personaje muere, y bastante seguido. A menos que pienses. No es llegar y lanzarse a tontas y a locas contra el primer boss que aparezca o mirar en menos a un par de esqueletos (“son sólo esqueletos”).

Según las críticas especializadas, rescata los niveles de dificultad de la época del SNES. Yo creo que rescata la experiencia de juego de Nethack, ADOM, Angband y algunos otros roguelike antiguos y bien balanceados, pero en tiempo real, no por turnos como los mencionados.

Si estás pensando en comprarlo y partir el juego como si tuvieses una BFG9000, mejor reconsidera tu compra. Si quieres un juego que te recuerde lo bonito que es pensar y planear mientras estás frente a la fogata lamiendo tus heridas, éste es tu juego!