Quizás fue exceso de confianza o quizás fue sed de aventura, pero el viaje a Buenos Aires decidimos que sería sin ninguna agencia de viajes de por medio.

Argumentos a favor:

  • Ya habíamos ido una vez hace unos 3 o 4 años.
  • Teníamos un amigo allá (Pablo).
  • Teníamos la experiencia de San Francisco que nos demostró que con una buena investigación previa se puede funcionar bien.

Argumentos en contra:

  •  Ninguno (creo).

Así que con más de un mes de anticipación compramos pasajes aéreos a buen precio, investigamos acerca de lugares y eventos que queríamos visitar y tomamos la recomendación de una amiga para seleccionar el alojamiento. Decidimos que fuese un hostel y no un hotel porque era más barato y menos impersonal. Reservas hechas y confirmadas, nos quedamos tranquilos por las tres semanas que seguían previas al viaje. Seguimos averiguando acerca de museos, paseos, tarifas, horarios y gratuidades varias.