Y no me refiero a Charlie Brown ni a otro similar sino que a Víctor Charlie, también conocido como Viet Cong.

Primero nos trasladaron en un bus en el que fuimos sometidos a apremios audiovisuales ilegítimos. Luego, cuando llegamos al centro de detención, nos mostraron nuestras celdas. Después nos sometieron a una sesión de interrogatorio grupal, tratando que traicionáramos todos nuestros secretos. Al ver que no tenían éxito, procedieron a formar grupos de tortura mutua, la que consistió en torsión de brazos.
Decidieron cambiar la estrategia, primero tratando de parecer amistoso (dándonos comida y bebida) para luego encapucharnos y hacernos circular, descalzos, por múltiples instalaciones de privación sensorial, desorientación y lavado de cerebro. Finalmente, como nada resultaba (aunque algunos empezaban a flaquear) nos aplicaron ruido ensordecedor y luz estroboscópica, ambos probablemente con mensajes subliminales. Durante esta actividad perdí el conocimiento y desperté más tarde en mi celda.