¿Alguien recuerda el sentido de barrio que existió alguna vez? ¿Alguien recuerda cuando los conocías por nombre, y era normal pasar de vez en cuando una tarde en la casa del otro?
Ahora es difícil conocer el nombre de más de dos vecinos, incluso cuando vives en un edificio.

Y cómo no va a ser difícil, si cuando se cruzan dos vecinos, ni siquiera se saludan. Con suerte logras contacto visual, pero la mayoría de las veces ambas partes miran para otro lado. ¿Será el miedo a que te compromentan con algún número de rifa? Con este tipo de actitudes, ¿cómo vas a reconocer cuando la persona con que te cruzaste es un ladrón o un vecino?

Creo que la principal defensa contra la delincuencia es la recuperación del vecinazgo, el sentido de formar parte de una comunidad, que no necesariamente dará la vida por tí, pero al menos te podrá dar la mano en un momento de apuro. Y esto no requiere de un esfuerzo gigante, ni de hacer asados todas las semanas. Lo más sencillo y gratuito que se puede hacer, es comenzar por saludar a tus vecinos. Y si realmente andas osado, cruzar un par de palabras.