Encuentro extremadamente injusto que para poder aprobar un ramo, en la educación superior, sea requisito comprar (o fotocopiar) un libro. Peor si es más de uno. Y peor aún si el autor del libro es el profesor del ramo. No solo se relaja en la presentación de contenido en clases, sino que además busca lucro y además cuenta con un colchón que amortigue su incapacidad de presentar la materia (pues lo que falte lo pueden encontrar en el libro).

Cuando me encontré en una situación así, no compré el libro ni lo fotocopié. Aprobé el ramo de todas maneras, pero de todas formas lo encontré injusto. Y más chocante aún, pues el profesor llevaba la bandera de la lucha revolucionaria, la igualdad, y toda esa macana.